domingo, 6 de marzo de 2011
La "idiotasingracia" española
Este vídeo representa exactamente el país en el que vivimos, los rasgos que nos caracterizan: la idiosincrasia española... O debería decir "idiotasingracia" española?
Ricardo Dudda
sábado, 5 de marzo de 2011
Todo y/o nada
Se dice (y lo leo en La Vanguardia) que en el año 2000, cuando el actual Papa Benedicto XVI, siendo entonces cardenal, visitó el Museo del Prado, sorprendió a todos los asistentes por sus conocimientos pictóricos. Éste, conocedor de la obra de Francisco de Goya, declinó amablemente la oferta de contemplar las obras de Zurbarán y Murillo, grandes de la pintura religiosa española, para poder visitar las pinturas negras del pintor zaragozano. Fue entonces cuando el entonces cardenal y prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe se fijó especialmente en una de las pinturas más enigmáticas y bajo mi punto de vista más bellas de toda la producción pictórica de Goya . Dicho cuadro, titulado Perro semihundido o simplemente El Perro, captó la atención de Ratzinger durante varios minutos, ante la sorpresa de sus acompañantes, que esperaban de él una enorme devoción por las pinturas religiosas.
Perteneciente a la etapa de la Quinta del Sordo, en la que el pintor olvidó el academicismo y se centró en pintar obras costumbristas (Procesión de San Isidro), abstractas y surrealistas desde una perspectiva lúgubre y oscura, este cuadro es el más indescifrable de la colección de pinturas negras de Goya. Es una obra que permite al espectador dar rienda suelta a su imaginación, a su capacidad interpretativa. Es por ello que los significados connotativos, es decir, la interpretación subjetiva que le damos, difiere enormemente según quien observe el cuadro. Y eso es principalmente lo que me atrae de él. Tiene un trazo grueso y caótico, anteponiéndose a las vanguardias de principios del siglo XX, pero eso es algo que cualquiera puede observar denotativamente, viendo el cuadro tal y como es. Es en la visión connotativa, subjetiva, donde radica la grandeza del cuadro.
En mi opinión, y tal y como decía Ernst Fischer ( “En una sociedad decadente, el arte, si es verdadero, debe reflejar tal decadencia”), el perro semihundido es la sociedad de la época. Es la sumisión ante una autoridad, representada por una sombra difuminada, que no comprendemos. Es la pérdida de la esperanza, que se va hundiendo, tal y como se hunde el perro. Somos ese perro, con esa mirada, sin creer en nada, como nihilistas, simplemente sometiéndonos a los que se nos impone. Nos da miedo lo que se cierne sobre nosotros, somos incapaces de movernos, de escapar, nos sentimos impotentes. Es un cuadro religioso, pero a la vez ateo, pagano. Es mucho y no es nada. Es feo y bello a la vez.Es un poema visual, tal y como dijo Rafael Canogar, una perfecta muestra de la decadencia de la sociedad en la que vivió Goya, y una puerta abierta a las inquietudes y miedos del autor que, enfermo y sordo, le quedaba únicamente exhalar su último aliento.
| Versión original fotografiada por J.Laurent. |
Todas estas impresiones, extraídas de muchos momentos de observación del cuadro, pueden desmoronarse al descubrir que en realidad es ésta quizá una obra inacabada. El fotógrafo J. Laurent fotografíó la obra tal y como fue pintada originalmente en la Quinta del Sordo, una vez fallecido Goya, y en ella se puede observar una gran roca y la mirada del perro hacia unos pájaros en el cielo, al igual que el mismo aspecto inacabado de la pintura que se conserva actualmente.
Sea o no incabada, las sensaciones que transmite son inmensas, y tal y como dijo el genial pintor surrealista Antonio Saura es “el cuadro más bello del mundo”.
Y yo no soy quién para refutar tal argumento.
Ricardo Dudda
Ricardo Dudda
jueves, 3 de marzo de 2011
Mogwai - How To Be a Werewolf
Pocas palabras pueden realzar la calidad de este grupo, por lo que me quedaré calladito.
Disfrutad.
P.D: Nuevo disco. Hardcore Will Never Die, But You Will. Otro de sus tantos títulos ingeniosos. Ya está a la venta (o en Taringa)
miércoles, 2 de marzo de 2011
Nudozurdo
Como buen amante del metal, los sonidos más extremos siempre han causado en mí gran impresión. Los blast-beats, breakdowns y todo tipo de terrorismo sonoro aumentaban mi adrenalina y me convertían en un pequeño “hooligan” que veía limitada su furia por las mamparas de la ducha en la que movía su corto (y anteriormente largo) pelo. Pero pronto empecé a ampliar mis miras y acabé encontrando en el post rock y la música vanguardista nuevas experiencias sensoriales que convertían mi vello en escarpias, casi más que con los riffs más potentes del death metal.
Fue entonces cuando descubrí Nudozurdo. No inventaron la rueda, en absoluto, ya que su estilo se podría calificar como un rock-psicodélico-indie que bastantes grupos atesoran, The New Raemon, por ejemplo , pero poseen algo que les diferencia del grueso de los grupos españoles actuales. La pasión que sus simples acordes emanan es impresionante, y en pocas ocasiones he visto una compenetración tan perfecta entre música y letra.
Su batería no puede ser más indie, y su cantante le hace el amor al micro con desdén, con un pasotismo causado o bien por drogas fuertes o bien por el rol de bohemio que quiere interpretar. Pero sin duda la característica que más me llamó la atención de Nudozurdo fue su oscuridad. Junto con su voz suave y oscura, y unas letras entre existencialistas (Dentro de él) y surrealistas (El hijo de Dios), la música de Nudozurdo es ora lenta ora rápida, pero siempre envuelta en una bruma y una tenebrosidad que me apasiona y satura mi sangre de adrenalina. Su nuevo disco, titulado Tara Hembra Motor, no es una excepción en absoluto. Es una obra mucho más minimalista e intimista, mucho más ecléctica pero manteniendo la misma esencia oscura que caracteriza a sus dos obras anteriores. En este disco se han atrevido con algún que otro sonido de sintetizadores e incluso con algunos rasgeos de violonchelo y violín, que no hacen sino añadir más dramatismo a unos temas que ya de por sí están cargados de emoción a raudales.
Ah, y el motivo de que se llame Nudozurdo lo desconozco, supongo que tiene el mismo sentido que algunas de sus letras:
Cogiendo mucha carrerilla,
el viaducto logró sobrevolar,
las perversas mamparas de metacrilato
con las que el perverso manzano te impedía saltar.
el viaducto logró sobrevolar,
las perversas mamparas de metacrilato
con las que el perverso manzano te impedía saltar.
P.D: Indagándo sobre información del grupo descubro que el lehendakari Patxi López es fan de ellos, tal y como veo en su página web: http://www.patxilopez.com/2009/09/noduzurdo/
jueves, 24 de febrero de 2011
Del poder al ostracismo.
Para que una un gobierno dictatorial o autoritario triunfe, necesita el apoyo de su pueblo. Aunque los ciudadanos no elijan a su líder y el poder del pais no emane de ellos, tal y como dicen las constituciones democráticas, los regímenes dictatoriales necesitan del apoyo popular para legitimar y mantener su autoridad.
Por ello es realmente imprescindible un proceso de socialización que establezca fuertes vínculos entre la sociedad civil y el líder o dictador, un proceso que convenza al pueblo de la idoneidad del gobierno. Así, con una mayoría del pueblo satisfecha y afín al líder, las acciones que éste realice pocas veces encontrarán oposición. Este proceso socializador, un mecanismo muy utilizado por los regímenes totalitarios tales como el nazismo o el estalinismo e incluso mucho más eficaz que la represión o las acciones coercitivas, lo que busca es la gratificación social, una gratificación que garantice a la sociedad un beneficio tangible. Con ello el régimen no consigue únicamente que su pueblo no se oponga al gobierno, sino que además legitima todas sus acciones, que buscan supuestamente el bienestar social y el alto nivel de vida.
Ayudado por mercenarios extranjeros y sin el apoyo de su pueblo, Libia, Gadafi lo que consigue mediante la violencia es avivar la llama del fervor y la resistencia de los rebeldes, de los que se oponen a él, y las bombas que éste dictador arroja a sus ciudadanos no hacen sino abrir más la tierra, cavar un agujero cada vez más hondo que se convertirá inevitablemente en su tumba.
sábado, 5 de febrero de 2011
127 hours
(Conmiseración también por todos los espectadores, que deben soportar la cara de James Franco no 127 horas (sería inhumano), sino 90 minutos).
Conmiseración, o incluso empatía, por un hombre que evoluciona, como debe ser en las películas, de querer comerse el mundo a bocados a querer comerselo a bocaditos. Las vicisitudes de la vida…
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